sábado, agosto 09, 2014

Jorge Colombo La noria


Jorge Colombo

La noria





...por eso sabiendo Mateo que mañana y todos los días que le siguieran debía madrugar muy temprano cuando llegó a su casa en la zona sur de Glew sobre la cortada de tierra próxima a las vías del tren a eso de las diez de la noche cuando su familia ya dormía se fue directo a la cama sin probar bocado tratando de no despertar a su señora que pronto se levantaría para tomar la guardia nocturna en la fábrica de hilados mientras los chicos se las arreglaban con algún vecino para ir a la escuela esperando todos que llegara el día sábado para verse las caras y saber cómo les había ido y tal vez visitar al abuelo del otro lado de las vías y también hacer alguna compra y pagar los fiados antes de que se acumularan demasiados como aquella vez que con gran tristeza de todos debieron abandonar el barrio porque a Mateo no le alcanzaba con las changas que le ofrecían y la señora estaba embarazada del hijo menor que ahora salía con su tío y sus hermanos después del horario de escuela para tomar el tren blanco y ayudar a juntar papeles en las enormes bolsas de lona que alguien les daba y los esperaba en grandes camiones para volver al barrio y descargar en el galpón de un señor que viajaba en auto para revisar todos sus galpones y fue por eso que un día su hijo le dijo a la maestra que no había podido hacer sus deberes y que no había sido por ir a jugar a la pelota sino porque el otro señor le había dicho a su tío que tenían que mejorar su rendimiento de embolsar papeles porque así no les iba a alcanzar ni para la garrafa de gas que necesitaban porque se venía el invierno e iban a pasar frío así que Mateo decidió dejar de deambular por la ciudad buscando changas y se las arregló para asegurar lugares donde su familia pudiera juntar más papeles sin que otro les quitara el territorio al que había que proteger todos los días para el momento en que llegaran para la recolección en particular los días lunes que se juntaba algo más o después de los días de fiesta sobre todo de fin de año cuando se tiraban a la basura cajas y papeles de colores para envolver regalos pues entonces había que trabajar el doble para asegurarse de aprovechar todo lo que podían y ganarse unos centavos más que mal no le venían para algún día ir a la cancha de Boca o de Barracas a ver un partido de fútbol con los chicos y por eso sabiendo Mateo que mañana y todos los días que le siguieran debía madrugar muy temprano cuando llegó a su casa en la zona sur de Glew sobre la cortada de tierra próxima a las vías del tren a eso de las diez de la noche cuando su familia ya dormía se fue directo a la cama sin probar bocado tratando de no despertar a su señora que pronto se levantaría para tomar la guardia nocturna en la fábrica de hilados mientras los chicos se las arreglaban con algún vecino para ir a la escuela esperando todos que llegue el día sábado para verse las caras y saber cómo les había ido y tal vez visitar al abuelo del otro lado de las vías y también hacer alguna compra y pagar los fiados antes de que se acumularan demasiados como aquella vez que con gran tristeza de todos debieron abandonar el barrio porque a Mateo no le alcanzaba con las changas que le ofrecían y la señora estaba embarazada del hijo menor que ahora salía con su tío y sus hermanos después del horario de escuela para tomar el tren blanco y ayudar a juntar papeles en las enormes bolsas de lona que alguien les daba y los esperaba en grandes camiones para volver al barrio y descargar en el galpón de un señor que viajaba en auto para revisar todos sus galpones y fue por eso que un día su hijo le dijo a la maestra que no había podido hacer sus deberes y que no había sido por ir a jugar a la pelota sino porque el otro señor le había dicho a su tío que tenían que mejorar su rendimiento de embolsar papeles porque así no les iba a alcanzar ni para la garrafa de gas que necesitaban porque se venía el invierno e iban a pasar frío así que Mateo decidió dejar de deambular por la ciudad buscando changas y se las arregló para asegurar lugares donde su familia pudiera juntar más papeles sin que otro les quitara el territorio al que había que proteger todos los días para el momento en que llegaran para la recolección en particular los días lunes que se juntaba algo más o después de los días de fiesta sobre todo de fin de año cuando se tiraban a la basura cajas y papeles de colores para envolver regalos pues entonces había que trabajar el doble para asegurarse de aprovechar todo lo que podían y ganarse unos centavos más que mal no le venían para algún día ir a la cancha de Boca o de Barracas a ver un partido de fútbol con los chicos y por eso sabiendo Mateo que mañana y todos los días que le siguieran debía madrugar muy temprano cuando llegó a su casa en la zona sur de Glew sobre la cortada de tierra próxima a las vías del tren a eso de las diez de la noche cuando su familia ya dormía se fue directo a la cama sin probar bocado tratando de no despertar a su señora que pronto se levantaría para tomar la guardia nocturna en la fábrica de hilados mientras los chicos se las arreglaban con algún vecino para ir a la escuela esperando todos que llegue el día sábado para verse las caras y saber cómo les había ido y tal vez visitar al abuelo del otro lado de las vías y también hacer alguna compra y pagar los fiados antes de que se acumularan demasiados como aquella vez que con gran tristeza de todos debieron abandonar el barrio porque a Mateo no le alcanzaba con las changas que le ofrecían y la señora estaba embarazada del hijo menor que ahora salía con su tío y sus hermanos después del horario de escuela para tomar el tren blanco y ayudar a juntar papeles en las enormes bolsas de lona que alguien les daba y los esperaba en grandes camiones para volver al barrio y descargar en el galpón de un señor que viajaba en auto para revisar todos sus galpones y fue por eso que un día su hijo le dijo a la maestra que no había podido hacer sus deberes y que no había sido por ir a jugar a la pelota sino porque el otro señor le había dicho a su tío que tenían que mejorar su rendimiento de embolsar papeles porque así no les iba a alcanzar ni para la garrafa de gas que necesitaban porque se venía el invierno e iban a pasar frío así que Mateo decidió dejar de deambular por la ciudad buscando changas y se las arregló para asegurar lugares donde su familia pudiera juntar más papeles sin que otro les quitara el territorio al que había que proteger todos los días para el momento en que llegaran para la recolección en particular los días lunes que se juntaba algo más o después de los días de fiesta sobre todo de fin de año cuando se tiraban a la basura cajas y papeles de colores para envolver regalos pues entonces había que trabajar el doble para asegurarse de aprovechar todo lo que podían y ganarse unos centavos más que mal no le venían para algún día ir a la cancha de Boca o de Barracas a ver un partido de fútbol con los chicos y por eso sabiendo Mateo que mañana y todos los días que le siguieran debía madrugar muy temprano cuando llegó a su casa en la zona sur de Glew sobre la cortada de tierra próxima a las vías del tren a eso de las diez de la noche cuando su familia ya dormía se fue directo a la cama sin probar bocado tratando de no despertar a su señora que pronto se levantaría para tomar la guardia nocturna en la fábrica de hilados mientras los chicos se las arreglaban con algún vecino para ir a la escuela esperando todos que llegue el día sábado para verse las caras y saber cómo les había ido y tal vez visitar al abuelo del otro lado de las vías y también hacer alguna compra y pagar los fiados antes de que se acumularan demasiados como aquella vez que con gran tristeza de todos debieron abandonar el barrio porque a Mateo no le alcanzaba con las changas que le ofrecían y la señora estaba embarazada del hijo menor que ahora salía con su tío y sus hermanos después del horario de escuela para tomar el tren blanco y ayudar a juntar papeles en las enormes bolsas de lona que alguien les daba y los esperaba en grandes camiones para volver al barrio y descargar en el galpón de un señor que viajaba en auto para revisar todos sus galpones y fue por eso que un día su hijo le dijo a la maestra que no había podido hacer sus deberes y que no había sido por ir a jugar a la pelota sino porque el otro señor le había dicho a su tío que tenían que mejorar su rendimiento de embolsar papeles porque así no les iba a alcanzar ni para la garrafa de gas que necesitaban porque se venía el invierno e iban a pasar frío así que Mateo decidió dejar de deambular por la ciudad buscando changas y se las arregló para asegurar lugares donde su familia pudiera juntar más papeles sin que otro les quitara el territorio al que había que proteger todos los días para el momento en que llegaran para la recolección en particular los días lunes que se juntaba algo más o después de los días de fiesta sobre todo de fin de año cuando se tiraban a la basura cajas y papeles de colores para envolver regalos pues entonces había que trabajar el doble para asegurarse de aprovechar todo lo que podían y ganarse unos centavos más que mal no le venían para algún día ir a la cancha de Boca o de Barracas a ver un partido de fútbol con los chicos y por eso sabiendo Mateo que mañana y todos los días que le siguieran debía madrugar muy temprano cuando llegó a su casa en la zona sur de Glew sobre la cortada de tierra próxima a las vías del tren a eso de las diez de la noche cuando su familia ya dormía se fue directo a la cama sin probar bocado tratando de no despertar a su señora que pronto se levantaría para tomar la guardia nocturna en la fábrica de hilados…

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