lunes, septiembre 14, 2009

JOSEF WEINHEBER Nocturno / A media voz

JOSEF WEINHEBER

Nocturno

A media voz



NOCTURNO


Senda de grava y luna sobre el árbol:
todo se dice suavemente.
Todo está en el interior del sueño.

Huella en torno de la boca, que se queja,
frente, que arriba con las estrellas,
sufre, llamea e interroga.

Ay, aprender de la expiación:
todo es regalado solamente
para alejarnos de nosotros mismos.

¡Tiempo, donde el frescor se hunde!
Hora, donde el secretamente perturbado
piensa con amargura en el adiós.

¡Si tu corazón lo oyera todavía!
¡Siente cómo asciende el cielo nocturno
que a causa de aquél nos trastornara!

Huella en torno de la boca, que se queja,
senda de grava y luna sobre el árbol.
Vela, extinguiéndose en el cuarto.

Todo se dice suavemente.



A MEDIA VOZ

Toma lo más sombrío del hombre: esto es eterno.
Toma de un pecho doliente lo perdido, exhala
la vergüenza, la nostalgia, murmura el llanto
en la calma del atardecer,

en los pensamientos antes de dormir, todas
las palabras exhaladas de la noche otoñal, todos
los pobres caminos solitarios, la aflicción
y el término del amor.

Como tormenta es el dolor humano y como el remoto
juego de arpas; lo más profundo, empero,
es un río; no fluye desde aquí, corre
en el interior de la tierra.

Toma el dolor y conviértelo en canción. ¿Qué
canción es más dulce, cuál más dignamente delicada?
Igual a la boca herida de la amada, luego;
o a la rara
sonrisa de un moribundo. En los límites siempre
se vuelven más grandes los sentimientos. Pues en
el tránsito están la consagración y el deber y aquella
fuerza mortal del sacrificio.

¡Copa amarga, sé bendecida! Ay, ¿quién
sufre, pues, bastante? ¿Y quién fue
vaciado hasta el fin, para que la rígida y tirante
cuerda lo estremeciera?

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